DEFINICIÓN DEL CONCEPTO
Del griego krisis: separar, juzgar. De krinein: decidir, separar.
1. a. Un punto crucial o decisivo; un punto de cambio. b. una condición inestable, política, social o económica que envuelve un cambio abrupto o decisivo.
2. Cambio brusco en la condición de un paciente
3. Un evento traumático en la vida de una persona
4. El punto de una historia o drama en el que un conflicto alcanza su tensión más alta y debe ser resuelto.
Webster’s unabridged dictionary
OTRAS DEFINICIONES
Se usan muchos vocablos para describir la situación mundial actual y se discute si se puede emplear o no el término recesión en cada país – a ningún gobierno le gusta admitir que su país está en recesión. Pero nadie puede dudar de que esta sea una crisis.
Apelando a la milenaria sabiduría de los antiguos pueblos chinos, vamos a ver qué opinaban ellos del concepto.
“Una crisis es una oportunidad que viaja en un viento peligroso” – dice un proverbio chino, lo que está reforzado por el hecho de que, para escribir la palabra “crisis” en chino, se requieren dos trazos, uno representando “peligro” y el otro “oportunidad”. Lo cual es un interesante punto de vista que nos debería llevar a la meditación.
No nos vamos a referir a la parte económica o financiera del asunto, porque ya han corrido suficientes ríos de tinta explicando lo inexplicable. ¿Por qué pasó lo que pasó? Eso no va ser claro por un buen tiempo, puesto que los humanos nos dedicamos más a buscar justificaciones a nuestros respectivos puntos de vista, que a encontrar la verdad, las causas y sobre todo las soluciones. Por ahora, nos vamos a concentrar en las personas, específicamente en los ejecutivos. ¿Qué deberíamos nosotros hacer para navegar correctamente y que nuestra embarcación – con su personal abordo - pueda sobrevivir a esta tormenta?
Es decir, es probable que no se alcance muy pronto un consenso al respecto de las causas de esta crisis, pero en el corto plazo debemos decidir qué hacer al respecto.
MEDICIÓN DEL PRODUCTO FINAL VALIOSO
Para ser productiva, una persona requiere concentración. Necesita poner toda su intención en ejecutar eficaz y eficientemente los procesos que van a conducir a los productos que se esperan de él. Cuando una persona tiene una preocupación, que, desde el punto de vista mental, tiene más prioridad que su actividad inmediata, simplemente se concentra en esa preocupación y por supuesto, deja de atender su trabajo; deja de ejecutar sus procesos con la consiguiente disminución en su productividad. Debemos tener en cuenta que la “preocupación” es igual a “paralización”. Cuando una persona está preocupada deja de actuar se queda “pensando en qué hacer” y no actúa, solo piensa, analiza y se “bajonea”, por lo tanto, mientras antes salgamos de la “preocupación” o mientras menos tiempo dediquemos a “preocuparnos” mejor ya que nos vamos a ocupar y eso implica movimiento y soluciones.
Por lo tanto, hay ciertas condiciones mínimas que requiere cualquier persona para poder concentrarse. Eso está claro, desgraciadamente, como las personas son distintas, requieren diferentes cosas y esto a veces no es tan fácil de predecir ni de averiguar. Pero lo que si se puede medir objetivamente son los resultados. Es decir la productividad, que es la cantidad de producto que una persona entrega por unidad de tiempo.
Entonces, llegamos a la primera conclusión. Cualquier administrador educado – y no politizado - , sabe que no se puede administrar lo que no se puede medir. Por lo tanto la primera recomendación tiene que ver con lograr de una vez por todas, un buen sistema de control de gestión en la empresa. Esto significa un sistema que mida lo que logran las personas. Y no nos estamos refiriendo a cuántas cajas salen de la bodega, porque eso todos lo saben, ni cuánto vende un vendedor, porque ese dato también lo tiene hasta la más desorganizada de las empresas. Pero ¿cuáles son los productos finales de un contador, de un administrativo, de un empleado de importaciones, de un experto en IT, de un encargado de recursos humanos? Esas cosas suelen ser un misterio. Se los ve trabajar muchas horas y pedir más personal. Pero mientras no definamos sus productos finales valiosos y no midamos sus productos finales valiosos, todo va a ser rumores y opiniones.
Debemos invertir tiempo en definir los productos finales valiosos y después simplemente los medimos. Y después actuemos en consecuencia, en vez de seguir discutiendo hasta el fin de los tiempos en si se requiere más personal o más sistemas o más entrenamiento o simplemente hay que eliminar a todo el mundo y empezar a producir en China.
ATENCIÓN A LA ACTITUD MENTAL
La actitud mental es una posición frente a la vida. Es la forma en la que las personas se plantean. No depende de la situación, depende de la persona. Ante una misma situación, dos personas van a reaccionar de forma completamente diferente, según su actitud.
La actitud tiene una posición crónica - donde la persona está normalmente - y una posición puntual - donde la persona está mientras pasa por una situación específica.
Entonces podemos decir que la actitud mental es una escala que va desde lo más alto llamada actitud mental positiva y lo más bajo llamada actitud mental negativa. El miedo es una posición en esta escala. ¿Ha visto a una persona con miedo? Esa persona se va a conducir de una cierta manera, va a ser muy cauta. Su nivel de valentía disminuye al mínimo, su nivel de veracidad baja (su información es menos confiable o nada confiable), en su conversación pone un filtro más orientado a las malas noticias, emocionalmente se resiente con mucha facilidad y disminuye tanto su dominio del entorno, que puede incluso convertirse en un peligro para su compañeros. Su nivel de actividad es muy bajo y su energía es limitada.
Lo que acabamos de describir son las características de una persona que está en el punto “miedo” de la escala. Cualquier persona que se encuentre en este punto se va a conducir más o menos de la misma forma. No es precisamente lo que se requiere para lograr productividad máxima. Sino todo lo contrario. Una persona en estas condiciones va a destruir la productividad en una organización.
Afortunadamente podemos hacer algo al respecto.
Poner atención a la actitud mental es importante siempre, pero vital en tiempos de crisis. Use a los positivos para salir adelante, mientras decide qué hacer con los negativos. A las personas positivas les gustan los desafíos. Ponga atención a los positivos, eleve las metas, desarrolle ideas, avance con ellos.
No cometa el error de poner toda su atención en los negativos. Lo van a parar en seco. No es rentable hacerlo. Cuando termine la crisis, si es que están vivos, vea qué hacer con ellos, ahora no hay tiempo.
Una de las características de los negativos es que siempre ven las barreras, los positivos ven los objetivos. Los negativos se quejan, los positivos deciden qué van a hacer al respecto. Ahora es el momento de mantener la atención en el objetivo, de redoblar los esfuerzos, de que se cumplan las políticas, los procedimientos y se trabaje de acuerdo a los valores.
En la mitad de un temporal, no es tiempo de revisar los estilos de dirección ni ocuparse de los detalles, es el momento de mantenerse vivos. Hacer otra cosa es una mala asignación de importancias relativas – recordemos que una de las definiciones de “inteligencia” es la adecuada asignación de importancias relativas.
Por ejemplo, hoy existe una crisis en la salud, que por ser esa el área involucrada, implica riesgos de vida. En vez de hacer un análisis técnico - porque esto ES un problema de administración - los políticos andan dedicados a ver los colores partidarios de los actores involucrados y en sacar cuentas de cómo eso le afecta a cada tribu. Mientras tanto, hay personas que se mueren por la falta de atención – literalmente. De acuerdo a la definición de inteligencia, ese enfoque no parece muy inteligente.
Pero la capacidad de lograr soluciones racionales, no sólo tiene que ver con la inteligencia, sino que también con la actitud. Una persona con miedo, por ejemplo, no va a llegar a conclusiones racionales, sino que va a actuar emocionalmente. Desgraciadamente no van a ser las emociones correctas las que use.
En otras palabras, por inteligente que sea una persona normalmente, cuando está en la posición “miedo” en la escala, esa inteligencia normal suya NO va a estar disponible para resolver problemas.
Opinión
La mayoría de las batallas son peleadas en nuestro interior y nuestros mayores períodos de crecimiento usualmente vienen durante las crisis
Robert Scheid
Opinión
Cada pequeña cosa cuenta en una crisis
Javaharval Nehru
Así que la segunda conclusión es: usted mantenga la calma. Actúe racionalmente. Tome las decisiones que corresponda. Identifique a los positivos, trabaje con ellos. Cuídese de los negativos. Refuerce el alineamiento de la estructura. No es el momento de desordenarse. Al contrario, sea más estricto que nunca.
ESTILO DE DIRECCIÓN
A muchos ejecutivos les encanta hablar de los estilos de dirección. Nosotros pensamos que cada situación requiere de acciones específicas que deben ser definidas en el momento. Así como con tres hijos uno no actuaría siempre de la misma manera, porque ellos son distintos.
Si es por hablar de estilos, en medio de un temporal se grita, simplemente porque el viento y el mar no dejan escuchar las comunicaciones normales. No es el momento de delicadezas, es el tiempo de ser efectivo.
Si un miembro de la tripulación es normalmente descuidado, ahora es grave. En temporal nadie puede estar desatento. Si alguien está paralizado de frío o de miedo y no puede subir a las velas, es mejor olvidarse de él, al menos por ahora. Esto porque no sólo no va a poder ejecutar la maniobra, sino que además va a representar un peligro para sí mismo y para sus compañero de trabajo.
Opinión
Estos son los tiempos en los que se prueba el alma de los hombres
Thomas Paine
Si quiere hablar de estilos de dirección, este sería el momento de ser más efectivo como ejecutivo. Sus órdenes deben ser inequívocas. Su dirección debe ser clara. Hay que reforzar el propósito, reforzar la acción hacia la visión. Este es el momento de reforzar los valores y NO de olvidarlos. Este es el momento de seguir los caminos trazados y no de cambiar arbitrariamente sin análisis.
El siguiente es un diálogo de la película El último Samurai
Katsumoto: The samurai way is no longer needed.
Captain Algris: Needed? Never the samurai way was more needed.
The way of the samurai, se podría traducir como los valores, los códigos de conducta, que estaban contenidos en el Bushido. La respuesta es clara, en tiempos difíciles, los valores son más importantes que nunca.
Parafraseando al capitán Algris, los valores de la empresa nunca fueron más importantes que ahora.
Víctor Benavente
El siguiente es un diálogo de la película El último Samurai
Katsumoto: The samurai way is no longer needed.
Captain Algris: Needed? Never the samurai way was more needed.
The way of the samurai, se podría traducir como los valores, los códigos de conducta, que estaban contenidos en el Bushido. La respuesta es clara, en tiempos difíciles, los valores son más importantes que nunca.
Parafraseando al capitán Algris, los valores de la empresa nunca fueron más importantes que ahora.
Víctor Benavente
Orgatec
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